Un hecho espeluznante: la muerte de Espinoza en Monteagudo

Si en una reunion de amigos con cuentos y leyendas incluidas esta historia fuera contada, seguramente seria encasillada como un relato de terror. No faltaria sin embargo, quien la cuestionaria por ser demasiado increible. Una simple costumbre de correr caballos termina en una batalla campal entre vecinos y policias? La fuerza del orden arremete a balazos y golpes contra vecinos? en pleno siglo XXI la policia hace desaparecer personas? Que efectivos destinados a custodiar la integridad de los ciudadanos son responsables de la muerte de una persona? demasiados hechos aberrantes para que sean verdad. Seguramente son parte de una trama de alguna pelicula de terror. No puede ser verdad, ni mucho menos haber ocurrido a escasos metros de nuestra ciudad, aqui al lado, en Montegudo.

Se dice que el comisario Sergio Bazán, al enterarse que se estaba organizando un encuentro clandestino de carreras cuadreras, les habría advertido a los vecinos que lo suspendieran. El viernes 15 le ordenó al comisario Rubén Montenegro, jefe de la comisaría de Monteagudo, que fuera a controlar. Se habrían tratado de órdenes verbales y no existirían comunicaciones oficiales a la Justicia ni se organizó un operativo oficial.

Montenegro convocó a nueve de los 13 efectivos que tenía designados en la fuerza. De civil (violando todas las normas vigentes) y en vehículos particulares (aún no se explicó oficialmente por qué no se usaron móviles de la fuerza) el jefe de la comisaría fue hasta el lugar con un equipo integrado por el oficial José Morales, los sargentos René Ardiles y Víctor Salinas; los cabos Claudio Zelaya y Miriam González; el agente Esteban Rojas González y el vigía ciudadano de la comuna, Sergio Santillán, para ir hasta el lugar. Al llegar, comenzaron a realizar disparos. Luego, se toparon con Juan Espinoza y comenzaron a agredirlo. Su hermano Luis intentó defenderlo. Los investigadores creen que la víctima, de 1,80 metros de altura y más de 100 kilos de peso, podría haber pretendido frenar la pelea y fue herido mortalmente.

Al comprobar que Espinoza estaba muerto, los uniformados habrían comenzado a encubrir el hecho. Montaron una guardia especial para que nadie se aproximara al lugar. Aprovecharon ese tiempo para cargar el cuerpo en un vehiculo y sacarlo del lugar. De allí se fueron a toda velocidad”, comentó el hermano de la víctima. Los familiares comenzaron con la búsqueda y, al no poder encontrarlo, decidieron denunciar su desaparición. Les dijeron que no podían realizar el trámite porque había pasado muy poco tiempo. Lo hizo al día siguiente, por la insistencia de los parientes. Se comunicó el hecho a la fiscalía el sábado a las 16, es decir, 24 horas después.

El cuerpo de Espinoza (al que habían envuelto con una bolsa de plástico blanca en el torso y una negra en la cabeza) fue trasladado hasta la comisaría de Monteagudo (ayer a la madrugada se encontraron supuestas manchas de sangre en la dependencia) y de allí trasladado en un vehículo hasta el límite con Catamarca. ¿Por qué hacia Catamarca? Hay una sola razón: el subcomisario Montenegro realizó gran parte de su carrera en la comisaría de Alpachiri, que está en el camino donde arrojaron el cuerpo. Justamente, allí se encuentra un control sanitario y policial para evitar el tránsito de personas. Los restos de la víctima fueron encontrados unos 300 metros después del límite con la vecina provincia.

Los sospechosos fueron declarando y, después de haberse roto un supuesto pacto de silencio, comenzaron a contar lo que había sucedido. Por sus dichos, la Justicia estableció que los policías habían participado en el crimen, organizaron su traslado e intentaron encubrir el hecho. Los testimonios de los detenidos sirvieron para confirmar la hipótesis, pero ninguno de ellos habló sobre el destino final del cuerpo de la víctima. Los investigadores sumaron indicios que los sospechosos abandonaron la comisaría de Monteagudo durante un determinado tiempo. Con ese dato y un software especial con el que cuenta los peritos del Ecif, lograron establecer el supuesto recorrido que realizaron. Por ese motivo, ayer marcaron en un mapa el posible lugar donde podrían estar los restos de Espinoza. El cadáver fue hallado por Manuel Espinoza, hermano del fallecido. Había sido arrojado en una barranca de unos 100 metros de profundidad.

Esta historia todavia no tiene un final. La Fiscala de la causa Monica Garcia de Targa tiene a su cargo las investigaciones para encontrar respuesta a muchos interrogantes que todavia estan dando vueltas. 

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