De un balazo y por la espalda. Así fue asesinado Espinoza

Se dice que un grupo de vecinos organizaba una carrera de caballos en un lejano paraje de una provincia del norte. Se dice que la dicha reunion no solo era ilegal sino que ademas violaba la cuarentena decretada por la autoridad por que un vicho mataba gente en todo el mundo. 

Se dice que la Policía se enteró de ese plan y el comisario Sergio Bazán advirtió que no permitiría que se realizara la reunión por el aislamiento preventivo obligatorio. No era una certamen legal, sino un encuentro de lugareños que, según los especialistas, participan con equinos que no son los indicados para la competencia. “Lo mismo apuestan mucho dinero; y en especial ahora cuando varios están ‘dulces’ porque volvieron con plata del sur del país”

Luis Espinoza, de 31 años, casado y padre de seis hijos, vivía en Rodeo Grande, Chicligasta. Era un trabajador rural que vivía de los trabajos que le daban los productores del este de la provincia y, cuando era necesario, formaba parte de los contingentes de obreros golondrinas que viajaban durante el verano a Río Negro. Pescador de alma, y por necesidad también.

Cómo todos los días, Luis se levantó temprano y realizó los quehaceres del hogar. Estaba realizando una construcción en su casa hasta tanto surgiera algún trabajo. Almorzó con su familia. Luego de descansar, junto con su hermano Juan, fue a caballo hasta Melcho para entregar un dinero que pensaba prestarle a un cuñado. En el trayecto, se toparon con los incidentes que se registraban por la presencia de los efectivos de la comisaría de Monteagudo y quienes participaban de la mencionada carrera de caballos.

Juan Espinoza dijo que al pasar por el lugar, los policías lo encerraron contra un potrero; y que, luego de caerse, comenzaron a agredirlo físicamente. Al ver lo que sucedía, su hermano Luis habría intentado defenderlo. “Mientras me golpeaban, sólo pude escuchar disparos de armas de fuego. Después observé que lo llevaban al monte, arrastrándolo. No pude hacer nada porque me tenían en el suelo, esposado”, señaló. Luis se llevaria la peor parte seria ultimado de un balazo en la espalda.

En uno de los detalles más tenebrosos del caso es que a Luis lo embolsaron en Melcho. Lo habrían cargado en el VW Fox de Montenegro y lo trasladaron hasta la comisaría de Monteagudo, distante unos 30 kilómetros. Esperaron al menos una hora y habrían resuelto arrojarlo pasando el límite de Catamarca, a unos 85 kilómetros de Monteagudo. En total, según las estimaciones, hicieron un trayecto de 115 kilómetros. El recorrido del vehículo fue registrado por varias cámaras de seguridad.

A partir de allí un posible pacto de silencio, pero varios de los imputados dijeron que el subcomisario Montenegro los habría amenazado con matar a algún familiar (padres o hijos) si alguno llegaba a contar lo ocurrido. El cuerpo de Luis no aparecía. Los pesquisas con diferentes aplicaciones que usan imágenes satelitales, marcaron una zona de búsqueda.

Cuando el grupo de búsqueda llegaba a la zona dos perros que supuestamente vivirían en el destacamento de la Dirección Provincial de Vialidad del lugar ladraron al hermano de la víctima cuando se aproximaba. Estos animales fueron los que comenzaron a alimentarse de los restos del trabajador rural. Finalmente, Manuel Espinoza, hermano de la víctima, terminó hallando el cuerpo en un precipicio de más de 100 metros de altura.

Si por un momento pensó que estaba leyendo una novela de terror no lo es. Ocurrió en Monteagudo y todavía tiene sorprendida a toda la comunidad del lugar.

Montenegro, Morales, González Rojas y Zelaya aparecen como los más comprometidos en la causa. Al parecer, uno de ellos podría haber realizado el disparo mortal. Además, serían los que trasladaron el cuerpo. Sin embargo, aún es muy prematuro determinar qué delitos se les imputará. Sí se puede afirmar que en casos de ser encontrados culpables, podrían pasar una larga condena en la cárcel.

 

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