La fria y tranquila tarde de ayer en Monteagudo se vio alterada por la presencia de los familiares de Luis Espinoza y otras 50 personas, que luego del entierro en Villa Chicligasta, se movilizaron hasta la comisaría para pedir justicia por el crimen del trabajador rural. “Quiero perpetua para todos ellos, fueron 11 y todos cómplices porque ninguno tuvo corazón para decirnos ‘fulano lo ha hecho’. Lo mataron a mi hijo como si fuera nada. Que esto no quede en la nada”, reclamó Gladys Beatriz Herrera, mamá de Luis. Esta madre no encuentra consuelo fue la reflexion de su abogada Cinthia Campos.
Luego del hallazgo uno de los hermanos de Luis se descompuso y quedó en observación en el hospital de Concepción; después, todos los hermanos fueron juntos hasta Rodeo Grande, donde vive la madre, para darle la noticia porque no querían que se enterara de otra forma. Momentos de profundo dolor se vivieron en la casa familiar.
El cuerpo del obrero rural fue sepultado en el cementerio de Villa Chicligasta, cerca de sus afectos. “Los niños pedían por su papá, pero no se lo pudimos traer con vida. Nunca nos imaginamos que fueran a tirar su cuerpo tan lejos”, señaló Patricia Cuevas, cuñada de la víctima. “Generó conmoción ver el llanto desconsolado de los niñitos y de su familia”, dijo Alberto Lebbos.
Es un consuelo para la familia que se haya encontrado el cuerpo. Se confirma la muerte de la persona, pero es un alivio entre tanta tristeza poder darle cristiana sepultura a Luis y que su madre tenga dónde llorarle. Es una mezcla de sentimientos. Si no se hubiera hallado el cuerpo hubiese sido mucho peor por el hecho de no saber lo que pasó realmente. Haberlo encontrado implica que el cuerpo nos dirá cuando murió y la causa de la muerte. Le dijo a La Gaceta su abogada.