La madre del desaparecido Espinosa en la ciudad de Monteagudo apunta directamente a los efectivos policiales. Ellos saben bien lo que hicieron, donde lo dejaron o tiraron afirma sin dudar Gladys Beatriz Herrera. “Llevamos días buscándolo. Queremos que nos digan dónde lo dejaron, si está en un hospital, o dónde lo tiraron. ¿Qué le han hecho?”, le manifesto a La Gaceta.
Según los datos de la investigación, ese día los efectivos de la comisaría de Monteagudo intentaron detener a un grupo de personas que participaban de carreras cuadreras en un páramo de Melcho. Para evitar ser arrestados, los presentes se desconcentraron de forma abrupta y se escaparon por el monte. En medio del caos por las corridas de personas y caballos, se efectuaron disparos, según pudo corroborar la Fiscalía I de Monteros.
“Él está herido; los investigadores hallaron sangre en el lugar. Nosotros queremos que los policías declaren y que digan qué es lo que le han hecho”, insistió Herrera. En la tarde de ayer, cuando les tomaron la denuncia, Alberto Espinoza aseguró haber visto que un policía le había disparado a su hermano en el enfrentamiento y que luego lo cargaron en una camioneta gris.
“Ellos no tenían nada que ver con una carrera. Volvían de ver a su hermana por un camino que lleva a Los Palominos. Cuando se formó un tiroteo en las carreras, estaban lejos del lugar”, indicó la madre del desaparecido, oriundo de la comuna simoqueña de Villa Chicligasta, Rodeo Grande. “En ese camino los agarró la Policía. Primero le pegaron a su hermano, y Luis les pidió que pararan. Él quería defenderlo porque estaban pateando en la espalda y la cabeza”, agregó Herrera.
“Cuando los vecinos me avisaron lo que había pasado, me fui al lugar a ver y me topé con dos policías que me dijeron: ‘señora, no puede entrar’. En ese momento vi que una camioneta gris plomo con vidrios polarizados salió a toda velocidad por delante mío, así que pienso que ahí se llevaron a mi hijo”, describió Herrera.
Los vecinos de Villa Chicligasta organizaron un corte en la ruta 157 reclamando por la aparición de Espinoza. Según le contó su madre a LA GACETA, el joven no tenía trabajo actualmente, dado que sufría de “problemas psicológicos”, pero cobraba una pensión con la cual ayudaba en la casa materna. Allí vivía junto con su esposa y sus seis hijos. “Ellos me cuidan y me cocinan a mí porque yo me someto a diálisis a menudo”, detalló su mamá.